AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

"El mundo podría existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sin el hombre"
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Jaguar
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AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#1 » Dom Abr 17, 2016 4:42 pm

AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAIDO

Caes. Caes como nunca pensaste que caerías, como un Ícaro de alas derretidas por el Sol, y mientras vas cayendo no dejas de preguntarte qué fue lo que hiciste mal, qué no comprendiste, dónde comenzó a fraguarse esta caída…, una y otra vez las mismas preguntas; pero las respuestas, lejos de ser certeras, se agolpan las unas con las otras para formar un caos inextricable donde la razón se pierde como un eco en el vacío.

Resultan desde luego angustiosos esos momentos previos a tu derrumbe definitivo, momentos aterradores donde el vértigo te domina mientras por debajo ves cómo el mundo se hace cada vez más ciclópeo y avieso, más voraz; aunque, por otro lado, agitas aún las alas, alentado por el utópico pensamiento de que es posible todavía remontar el vuelo, una mínima luz de esperanza brilla dentro de ti, una última chispa que sólo se apagará definitivamente en el momento mismo de consumar la caída, cuando ya no queden expectativas posibles; sólo entonces, tras el batacazo final, se extinguen todas las luces y la oscuridad se hace absoluta e infranqueable, sin nada ya contra lo que seguir luchando.

Sobre el asfalto, destrozadas y sangrantes, quedan tus alas, esas alas sin cuyo sostén te sientes desnudo, aterido, vacío, y aunque pugnes por levantarte, te das cuenta de que ya no recuerdas cómo caminar, porque de tanto haber volado, tus piernas se volvieron inhábiles y están como entumecidas, incapaces siquiera de sostenerte en pie, mucho menos de afrontar cualquier camino. Tampoco sabes en realidad dónde están los caminos ni cómo empezar a buscarlos en medio de tan brutal oscuridad. Quizá esto último sea lo más perturbador de todo, el desconocimiento, ese sentirte rodeado de tinieblas y no saber qué dirección tomar.

Negrura, alas rotas, confusión y vacío. ¡Un cóctel aterrador! Pero es lo que trajo la caída. ¿Qué puedes hacer? El futuro es tan negro como lo es el presente, sólo en el pasado permanece la luz. Con infinita nostalgia recuerdas que hubo un tiempo, cuando por encima de las nubes planeabas, donde el cielo era de una luminosidad arrebatadora, el éxito te anegaba, todo eran plácemes y alabanzas, estabas en lo más alto, en la cúspide del mundo; más tarde empezaste a caer, al principio casi sin darte cuenta, luego cada vez a mayor velocidad, y a medida que descendías notabas cómo a tu alrededor todos se iban apartando, temerosos de que pudieras arrastrarlos contigo; aquellos que pegados a ti permanecieron durante los éxitos se alejaban ahora con disimulo, los fracasos se sucedían y a su ritmo se hacía también mayor el aislamiento; en la prosperidad fuiste el más querido, en la adversidad el más detestado, alguien molesto cuyo contacto se trataba a toda costa de evitar, un apestado. Y así, en tu nueva condición de ángel caído te das cuenta de que estás solo, completamente solo, solo y sin esperanzas, como una flor que buscase un rocío que ya jamás hallará.

Te sientes tan vacío que por un momento piensas, ingenuamente, que no debería ser difícil encontrar algo capaz de penetrar en ti y llenar al menos parte de esa oquedad, cualquier cosa, lo que sea, algo capaz de hacer que recuperes, si ya no las alas, quizá algún fragmento de la sonrisa también perdida, alguna nueva ilusión, alguna esperanza; pero todo es inútil, estás abajo, en lo más hondo de un abismo inabarcable, un lugar huero de ilusiones, tan hostil que deviene de antemano imposible cualquier renacimiento, un lugar donde sólo se subastan tristezas.

Educado en la máxima de que era esencial sobresalir por encima de los demás, ser el primero en todo, luchaste en pos de un perfeccionismo que con el tiempo habría de convertirse en cárcel de la que ya te resultó imposible escapar, azuzado por una necesidad constante de superación que te llevaba a no sentirte jamás satisfecho con lo que hacías, en todo momento persuadido de poder haberlo hecho mejor, insatisfacción que terminó curiosamente traducida en apocamiento, en miedo a acometer nuevas actividades o proyectos, temeroso de no llevarlos a cabo con la perfección requerida y, en consecuencia, defraudar expectativas propias y ajenas. Ahí empezó tu caída, justo cuando esos miedos se apoderaron de ti para atenazar tus movimientos. Ahora lo entiendes, pero ya es tarde.

Ahora las piernas no te sostienen y has perdido las alas, eres un ángel al que expulsaron del Paraíso y al que nadie quiere ya volver a ver por allí, estás arrumbado de todos, olvidado por todos, solo y sin ninguna brújula que te marque un posible norte hacia el que dirigirte. El recuerdo de aquellos edénicos días resulta en todo caso lancinante, porque es un recuerdo de triunfos, de alegrías, de metas conseguidas, y el recuerdo de lo perdido provoca dolor, mucho dolor. Nadie enseña cómo enfrentarse al fracaso, cómo sobrevivir en medio del vacío, cómo ponerse a caminar cuando uno no sabe ya mantener el equilibrio sobre sus piernas.

Quieres aún levantarte, pero no encuentras ningún apoyo, no ya una mano amiga, sino siquiera un simple báculo sobre el que sostenerte, y eres por fin consciente del verdadero precio del triunfo, ese que has tenido que pagar tras vender tu alma a un dios caprichoso y antojadizo, a un dios cruel. Es como una pesadilla. O quizá fuera aquel paraíso la verdadera pesadilla, sólo que no eras consciente de su naturaleza, envuelto como estabas en un fulgente manto de oropel. Sí, quizá la pesadilla estuviera allí, en ese colorido edén, mientras que el abismo actual donde permaneces hundido es tan solo la realidad, una realidad oscura y sin alicientes.

Dar un paso detrás de otro, algo en apariencia tan sencillo y, sin embargo, tan imposible ya para ti. Quisieras buscarte nuevas metas, lanzarte de nuevo a ese ruedo donde la lidia es contra un universo tangible y definido, no contra uno mismo, pero no tienes fuerzas para escapar de esos demonios que te mantienen subyugado, ni tampoco valor, acentuados que han sido aún más tus miedos tras la caída. Quizá en el fondo sólo quieras descansar; abandonarlo todo y descansar para siempre.

Lo cierto es que duele mirarse en el espejo y no reconocer a la persona cuyo reflejo te devuelve. Preguntas entonces al reflejo: “¿quién eres?”, pero no obtienes respuesta alguna, sólo un silencio atronador que te conduce a la náusea y al vértigo, y aun así preguntas de nuevo: “¿dónde irás ahora?”, sin que se abran tampoco en esta ocasión los labios del reflejo, sellados que parecen estar como lápidas; aunque una vez más, no obstante, preguntas: “¿volveré a caminar?”, sin que la irreconocible imagen del espejo se digne contestarte. Derrotado, te dices entonces que no vale la pena continuar interrogando a un desconocido.

No tienes sueños, no tienes ilusiones, estás vacío. ¿Qué te han hecho?

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Estela
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Re: AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#2 » Dom Abr 17, 2016 6:30 pm

Qué triste, Jaguar, pero bueno es que la realidad a veces es así de cruda. Luego buscaré un poema que habla un poco de eso y lo pondré si me dejas. Me ha gustado mucho porque cuenta lo que está pasando en estos últimos años, hoy en día por desgracia hay muchos ángeles caídos.

Gracias.

:kisscheek:

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Jaguar
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Re: AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#3 » Dom Abr 17, 2016 7:15 pm

Peque. escribió::clapping:


Gracias, Peque :kiss3:

Estela escribió:Qué triste, Jaguar, pero bueno es que la realidad a veces es así de cruda. Luego buscaré un poema que habla un poco de eso y lo pondré si me dejas. Me ha gustado mucho porque cuenta lo que está pasando en estos últimos años, hoy en día por desgracia hay muchos ángeles caídos.

Gracias.

:kisscheek:


Sí, la realidad nos ofrece muchos casos de ángeles caídos. Será un placer que cuelgues ese poema, hará que luzca mucho más el hilo. Gracias a ti, Estela :kiss3:

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Jimena
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Re: AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#4 » Dom Abr 17, 2016 7:50 pm

Si que es triste , si , yo soy mas bien optimista y me gustaría pensar que el protagonista se despierta al final y que era solo un sueño , pero también soy realista y sé que Estela tiene razón .
Jaguar como siempre , :adora:
Y DE PASO CAÑAZO ....

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Buro Acrata
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Re: AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#5 » Dom Abr 17, 2016 9:35 pm

Me da en la nariz que ese ángel caído pasa ya de los cincuenta. Para volver a ser ángel yo le aconsejaría que se mercase una harley. Sería un ángel del infierno, no cabe (ni es apropiada) otra posibilidad, pero ángel al cabo.

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Estela
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Re: AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#6 » Dom Abr 17, 2016 9:36 pm

Gracias, Jaguar, dejo el poema :kisscheek:



Arrebujada el alma se encoge y retuerce silenciosa
dentro del cuerpo frío en el banco del parque.
Que acoge.

Ya no se pregunta a dónde va la gente que
presurosa corre sin verle.

Y en su silencio de soledad piensa por qué su cuerpo yace
tibio, apenas sin calor, en una noche de frío.
Y de hielo.
Solo en el parque.

Será tal vez que su vida ya no vale
(piensa tumbado en el banco del parque) con tan sólo una llave
que ya ni tan siquiera sabe lo que abre.

Ahora sólo yace solo,
sin nadie que se acuerde
de lo que fue entonces.
Nadie.
Solo.



©

ñññ

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Jaguar
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Re: AFLICCIONES DE UN ÁNGEL CAÍDO

Mensaje#7 » Lun Abr 18, 2016 8:44 am

Jimena escribió:Si que es triste , si , yo soy mas bien optimista y me gustaría pensar que el protagonista se despierta al final y que era solo un sueño , pero también soy realista y sé que Estela tiene razón .
Jaguar como siempre , :adora:


Gracias Jimena :kisscheek: Bueno, es sólo un relato, por más que en la vida real puedan darse casos similares; imagino que algunos de tales casos se levantarán y continuarán camino, mientras que otros, por desgracia, se habrán hundido para siempre.

Buro Acrata escribió:Me da en la nariz que ese ángel caído pasa ya de los cincuenta. Para volver a ser ángel yo le aconsejaría que se mercase una harley. Sería un ángel del infierno, no cabe (ni es apropiada) otra posibilidad, pero ángel al cabo.


Gracias, Buro Acrata, por tomarte tu tiempo en leerlo. Pues fíjate, es un relato que escribí hace años y no me inspiré en un tipo de más de cincuenta, sino en esos famosos "yuppies" que tan de moda estaban a principios de siglo, gente más o menos joven que triunfaban con rapidez meteórica y muchos de ellos caían con igual rapidez.

Eso sí, lo de la Harley sería una buena idea... Recuerdo que cuando tenía 15 y 16 años mi mayor frustración fue que mis padres no me compraron una moto, cuando todos mis amigos tenían una. Eso me jodió muchísimo. Mi padre estaba por la labor, pero mi madre le decía que por encima de su cadáver, que las motos eran muy peligrosas. El caso es que no me la compraron. Lo triste fue que uno de mis amigos de esa época, Iñaki, murió precisamente de un accidente con la moto a poco de cumplir los 18. Desde entonces no tuve ningún deseo de tener una moto... Pero las Harley son bonitas, qué duda cabe.

Estela escribió:Gracias, Jaguar, dejo el poema :kisscheek:


Un poema muy bonito y lleno de sentimiento, Estela. Gracias por compartirlo ñññ

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