Pasiones torridas en el desierto del mañana

"Si el sexo no fuese la cosa más importante de la vida, el Génesis no empezaría por ahí"
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Jade
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Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#1 » Jue Mar 26, 2015 3:06 pm

I
Arreciaba el temporal, era cotidiano que todo el bochorno diurno cayera estrepitosamente entrada la noche; el día de hoy en especial era bastante mas execrable, se preveía cercana una tormenta de arena y el viento crecía por momentos. Definitivamente quedarse a la intemperie era jugarse la vida en el intento.
Ella oteó el paraje buscando resguardo, unos metros mas adelante divisó una base de aspecto desaliñado, aunque parecía mas cuidada que otras que había dejado atrás, se intuía que debía tener mayor actividad; empuñó embrague e hizo rugir el motor del sidecar decidida a llamar a sus puertas…

II

El portón de la fortaleza resonó herrumbroso en el eco de la noche cuando ella lo golpeó con su puño, al otro lado unos pasos se acercaban a abrirlo. Einar tenía fama de temido líder pero gustaba de relacionarse y trabajar codo con codo como el mas pequeño peón, le daba confianza ser él, el que personalmente abriera las puertas cuando la luz del día se había perdido por el horizonte; nunca se sabe que tipos podían encontrarse tras ella. El desierto en los últimos tiempos andaba colapsado de saqueadores sin escrúpulos dispuestos a usurpar todo lo que tenían a alcance.
Einar asomó tras la pequeña ventana que servía de mirilla, no lograba ver bien quién se hallaba ante sí, le pareció dilucidar una silueta femenina pero era difícil de acertar bajo los ropajes que servían de amparo al duro clima desértico; bajo la capucha un rostro escondido tras unas gafas Chopper y un mechón de pelo rubio que ondeaba al viento tapando media faz…

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#2 » Jue Mar 26, 2015 3:07 pm

III
Se palpó para asegurar que portaba en el cinto el machete antes de abrir y despuntó la cabeza dejando su cuerpo a cubierto tras el portón, ciñendo una matadora sonrisa de no haber roto nunca un plato y una mirada que advertía que eso era mentira, escudriñó a la visitante.

-¿Quién ha?

Ella adelantó dos pasos a la par que echaba atrás la capucha dejando caer su aurea melena sobre los hombros, y dejó colgadas las gafas en el cuello permitiendo al fin a Einar contemplar sus ojos incógnitos.

-Itzel, necesito cobijo
-Ya, la noche está muy cerrada y temperamental- se apresuró a cortarle Einar – hace mucho no se ven mujeres por estos páramos, mucho menos solas, puede saberse a qué se debe.

Itziel desconfió, no le gustaban las preguntas a bocajarro y Einar no se andaba por las ramas, de todas formas ella no podía pasar la noche fuera y él tenía derecho a saber a quién metía en su casa.

-Vengo de tierras lejanas, pertenecí al clan de Lobos, las cosas no marcharon bien y busco a Los 11 Lanceros , aunque tendré que proseguir mañana.

Einar se contuvo ausente, el clan de Lobos era algo de lo que hacía mucho había dejado de hablar pero si ella venía de allí en principio le causaba confianza.

-Creo que tu búsqueda ha terminado, esta base pertenece al clan que buscas – decía mientras abría las puertas para que pudiera entrar el vehículo- pasa te daré un habitáculo y mandaré preparen algo mientras te aseas, seguro que traes el estomago vacío….

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#3 » Jue Mar 26, 2015 3:10 pm

IV

Mientras caminaban a lo largo del corredor de habitáculos Itzel observaba con especial atención a Einar, lo perseguía dificultosamente a través de la galería en penumbra casi sin poder ver nada, sin embargo él se movía ágilmente casi sin levantar la cabeza del suelo. Se notaba que conocía bien cada recodo de la base que regentaba. Habían algunos hombres al final del pasillo entretenidos en lo que parecía una timba de poker que alzaron vagamente la mirada a su paso curiosos ante la forastera, pero volvieron a sus cartas y apuestas sin entrometerse demasiado. Nadie en la base cuestionaba las decisiones de Einar, si ella estaba allí sus motivos tendría. Se intuía que debían ser muchos los hombres del guerrero por la cantidad de compartimentos destinados al descanso pero seguramente se hallaban descansando en ellos. Itzel conocía bien el interior de las bases, la mayoría se construían casi iguales y apenas sin cambios por eso cuando terminaron de recorrer el pasillo se extrañó de que Einar prosiguiera sin asignarle alguno y salieran del subterráneo dirección al torreón de la sede.

-He pensado que quizás estés mas cómoda en mis propios aposentos, lejos de mis hombres, sabes, hace mucho que no ven una mujer, no querría que supusiera un problema; no te preocupes son lo bastante grandes para que tengas intimidad y casi no notarás mi presencia.

Itzel asintió conforme, mientras cruzaba la puerta a las estancias de él. Einar no era un hombre corriente en aquella época apocalíptica de burdos modales y vuelta a las angostas costumbres, donde el trueque se había vuelto a imponer, cualquier residuo valía mas que todo el oro e imperaba la ley del mas fuerte. Lo deducía porque pese a lo sencillo y pobre del lugar donde vivía, la habitación y la antesala estaban bastante adecentadas y ordenadas. Colgaban de sus paredes algunos tapices, rescatados posiblemente de algún saqueo, aquello ahora no poseía valor alguno, sin embargo Einar los lucía en los muros y guardaba algunos pequeños tesoros sin valor de la época antigua.

-Puedes soltar ese fardo ahí, junto a la cama, esta noche dormiré en el diván. Aquella puerta es el baño, no hay agua caliente pero seguro que agradeces una buena ducha y cambiarte de ropa.

Itzel no comentó nada y se dirigió al aseo…

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#4 » Sab Mar 28, 2015 2:28 pm

V

Einar entro en la habitación portando una bandeja con un bol de sopa caliente, con mas caldo que consistencia, alguna hogaza de pan y algo de carne de serpiente. La carne de animal de granja escaseaba y estaba muy cotizada pero los habitantes del desierto se las arreglaban bien y sacaban partido a cualquier bicho viviente; el cocinero de la base, un gordo y anciano hombre que no servía para la lucha, se había convertido en todo un especialista chef sacando provecho de la fauna y pobre vegetación del lugar. La gente ya no hacía ascos a platos confeccionados de alacranes, arañas, víboras… un sin fin de especies del subsuelo que habían sobrevivido al holocausto y alguna que otra mutación evolutiva a la que nadie le había interesado buscar nombre, simplemente se les nombraba mutus; con suerte alguna vez se encontraba algún jerbo o mamífero pequeño que llevarse a la boca.
Echó un vistazo en busca de Itzel mientras soltaba la bandeja en la mesa de la antesala, por el ruido del caño del aseo y la luz pobre que asomaba por la puerta entreabierta entendió que se estaba bañando, se sentó a esperarla en un butacón de piel resquebrajada y alzó sus piernas sobre un reposapiés llevándose las manos tras la nuca en un leve intento por relajarse, aunque Einar siempre andaba alerta, aun así cerró sus ojos en su espera.
Itzel se miró en aquel trozo metálico que hacía las veces de espejo, miro sus ojos cansados y la piel bronceada y curtida por el duro sol entretanto se despojaba de la vestimenta, se hallaba sudada y grasienta, apoyó sus manos en el pequeño lavabo y con sus manos enjuagó su cara churretosa; luego procedió decidida a meterse bajo el chorro helado de agua que arrancando un suspiro entrecortado de su boca trajo de nuevo al momento a Einar al otro lado de la puerta. Llevo su mirada a la puerta semiabierta del baño y sus ojos se clavaron en la sombra proyectada de Itzel sobre los pocos azulejos que se entreveían. El esbozo de su sombra era una imagen gratificante en la que se definía el contorno firme de sus piernas, su cintura, la espalda, unos pechos ni grandes ni pequeños que parecían desafiantes a la gravedad y que las manos de Itzel frotaban mientras bajaban por todo su cuerpo en su aseo. Einar se quedó mirando aquel ritual confundido por aquella sensación que hacía tanto que no sentía y que el mismo había intentado evitar a sus hombres no dejando a Itzel en la galería. Notaba como ese instinto olvidado lo invadía concentrándose de golpe en su entrepierna pero aun mayormente preocupante ocupando cada espacio de pensamiento en su cabeza. De repente el sonido del agua martilleando el suelo cesó, Einar se puso en pie recomponiéndose velozmente, Itzel estaba a punto de salir….

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#5 » Sab Mar 28, 2015 2:30 pm

VI

Itzel salió del baño escurriéndose aun la melena con las manos, Einar la observaba aun nervioso procurando que ella no se diera cuenta de la predisposición lasciva de él, pero sus esfuerzos eran inútiles al contemplar que debajo de toda aquella ropa andrajosa con la que Itzel había aparecido se escondía una bella mujer de caderas vagamente voluptuosas embutidas en unos limpios pantalones de cargo beige que dejaban ver su cintura y el piercing del ombligo, una pequeña bola de cristal irisada que reclamaba la atención de sus ojos sobre él. Una camiseta blanca y de tela fina completaba el atuendo cayendo sobre los senos de Itzel suave y resaltando unos pezones aun retadores por el frío del agua al que habían sido sometidos, era obvio que no llevaba sostén y Einar comenzaba a tener dificultades para contener una atracción nacida sin previo aviso. Itzel no pudo pasarlo por alto, toda la seguridad que Einar había transmitido desde su llegada parecía perdida, le encontró inquieto y rápidamente se percató del porqué de ese estado por el bulto que Einar intentaba disimular. Itzel se encontró con la grata sensación encontrada de sentirse deseada y ruborizarse por ello, su cara debía de contarlo por el calor que sintió en sus mejillas, ese punto de flaqueza hizo que Einar retomara el mando de la situación.

-Ven siéntate, te he traído algo de comer, no es mucho pero te sentará bien.
-No tenías porqué haberte molestado, pero gracias- contesto Itzel en tono conciliador ante la situación.

Estaba realmente delicioso, hacía tanto tiempo que no se llevaba nada caliente al cuerpo que su boca salivaba en cada sorbo de sopa, Einar no era muy hablador se limitaba a mirarla mientras comía sentado frente a ella sin apartarle la vista. Itzel recíprocamente también le observaba, tenía unos ojos marrón profundo que engatusaban, vivaces, que se escondían bajo sus cejas arqueadas; llevaba el pelo corto, moreno y algo desaliñado que le daba una apariencia rebelde, una cuidada barba de uno o dos días que lo hacía muy atractivo a los ojos de ella. Definitivamente Einar era un hombre con rasgos marcadamente masculinos que atrapó la atención de Itzel….

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Cat
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#6 » Sab Mar 28, 2015 6:53 pm

Sigue Jade, por favor

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#7 » Lun Mar 30, 2015 10:00 pm

Gracias Cat por pasarte. Tengo algunos trozos más, aunque no está finalizado, mientras los cuelgo a ver si me animo a zanjarlo.

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#8 » Lun Mar 30, 2015 10:02 pm

VII

Itzel se desveló a eso de las cinco de la mañana, pocas veces recordaba qué solía estar soñando pero era repetitivo ese ritual nocturno, le invadía continuamente la sensación de sentirse observada, acechada y todo ello culminaba con un despertar repentino y angustioso.
Echó un vistazo a su alrededor, la habitación permanecía en silencio apenas iluminada por un claro de luna penetrante de la claraboya superior. Einar dormía en el diván serenamente, la imagen del pecho descubierto dilatándose y retrayéndose en cada respiración era una hipnótica escena que absorbía a Itzel enfrascada entre la vigilia y el sueño hasta no saberse ciertamente si ocurría o soñaba. Se vio a si misma avanzando hacía Einar, postrándose ante él para robarle un beso de su boca entreabierta, pasando con grácil lentitud su lengua por aquellos labios suculentos que durante la cena había deseado; bajando por el sendero de su cuello mientras sus manos acariciaban su torso buscando explorar cada trozo de piel. Desde su cama Itzel notó como una ardiente marea húmeda avanzaba hasta mojar sus muslos, inspiró profundamente y posó sus propias manos sobre el interior de ellos imaginando que fueran las de Einar, subiéndolas poco a poco hasta encontrarse con el origen de su fuente pasó el dedo corazón casi sin llegar a introducirlo para que se impregnase de ella misma y acto seguido se lo llevo a su boca donde su lengua lamió y saboreó su fluido salobre.

- Estás despierta – afirmó Einar ingenuo sin saber que debajo de aquellas sábanas yacía un mare magnum de calor.
- Si - corroboró Itzel aun saboreando su propio sabor.
- Bien, voy a salir de ronda ¿te apetece venir? – Itzel hizo un gesto de asentimiento – Vístete saldremos en media hora, te espero en el patio de la entrada – le dijo mientras se ponía una camiseta y salía de la estancia...

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Jade
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Re: Pasiones torridas en el desierto del mañana

Mensaje#9 » Lun Mar 30, 2015 10:05 pm

VIII

-Vamos, deja aquí el sidecar, iremos mas rápido en uno de mis triciclos – sugirió Einar montando la máquina y señalándole la grupa a Itzel para que fuera de paquete - ¿Has montado alguna vez en una de estas?

Itzel sonrió maliciosamente, no era usual que una mujer fuera diestra en el manejo de vehículos o armas, la mayoría estaban confinadas en poblados aislados en la frontera donde los cañones rocosos proporcionaban mayor seguridad, junto con los niños hasta que estos tenían madurez para incorporarse a alguna base alistándose con el deber de velar porque los clanes enemigos no se adentraran en los territorios. Todo hombre se debía a estos menesteres hasta que su edad o alguna herida de guerra lo devolvía a los asentamientos “civilizados”, aunque disponían de algún permiso para visitar a sus familias cada cierto tiempo. Itzel odiaba los burgos, desde pequeña había vagado por el desierto junto a su padre desde que lo desterraran acusado de asesinato en una trifulca en la que su mujer fue violada y matada por un alto cargo. Si bien había tenido una niñez difícil, se había curtido superando adversidades y había aprendido a valerse por si sola, así como el arte de la lucha que su padre le inculcó como si de un juego se tratara hasta que falleciera a la edad de dieciséis años. Para entonces Itzel dominaba la supervivencia en solitario, algunos periodos de tiempo los pasó en el clan de Lobos donde fue a caer cuando enfermó en una ocasión. El jefe de aquel clan prácticamente la trato como una hija y mostró todos los entresijos y desavenencias diplomáticas que existían entre las tribus e internamente; era curioso como el pueblo se mantenía ignorante a estas cuestiones y pactos por dominar un territorio árido que todos querían explotar para su supervivencia. Cuando la revolución estalló dentro de las propias bases de Lobos su mentor la mandó huir en busca de Lanceros donde sabía tendría mas seguridad en este mundo de hombres.

-Te sorprenderías – contestó Itzel alzando su pierna y encaramándose tras Einar.

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